miércoles, 10 de septiembre de 2014

Cuento I: Insight

   Nunca fui un desconsiderado ni un canalla, pero ya va siendo hora de serlo. Ya va siendo hora de desempolvar el viejo traje de miserable que guardó mi ángel de la guarda en los baúles debajo de la casa. Ya va siendo hora de ser menos yo y ser el yo esperado. 

   No entiendo a las personas; si eres bueno abusan, si eres ingenuo abusan aún más y si eres la Madre Teresa abusan, reabusan y luego te matan. Pero si eres de la otra vereda, de aquella en la que navajeas a la vida y robas dulces a los niños, entonces te aman. La bribonería siempre ha sido sex appel, siempre ha sido seductora. Las mujeres y los hombres se desviven con las historias de los piratas y los asesinos. ¿Acaso no es mas fácil leer una nota sobre Jack "El Destripador" que sobre un nuevo bebé que llega al mundo? ¿Acaso no le prestamos mas atención a la tristeza que a la alegría (a la que incluso vemos como falsa)?

   Hay mucho que hacer. Empezando por matar palomas, deporte nacional de los desposeídos. DEbo preparar las rocas y las hondas y empezar a mejorar la puntería para derribar a esas pésimas defensoras de la paz, debo iniciar el final de sus viles vidas tal cual lo manda el manual de malos por placer. Luego de las palomas debo seguir con el ajusticiamiento de gatos, Estos felinos embajadores del demonio y que cazan animales indefensos, estos merecen mas la muerte que las palomas, merecen morir con dolor. Luego de ello, con la nueva experiencia a cuestas debo asesinar personas. Pero como la conciencia aun late, debo entrenarme matando personas malas, entonces mi cuerpo al principio lo sentirá como justicia y no seré culpable para mi mismo. Luego, cuando ya tenga 20 o 30 muertos en mi haber podré iniciar con los justos y bondadosos. 

  Los justos y los bondadosos son las mejores presas, pues al final siempre se encomiendan a Dios pensando que serán salvos. No saben ni entienden que son los peores de la especie, que ser bueno (como yo lo era antes) escapa a la real naturaleza humana, pues todos abusan de ti y reabusan y te olvidan en algún lugar del mundo que no usen. Al final, luego de usar toda tu bondad y bien hacer, te dejan cual restos de naranja, en la calle y sin sonrisa. Por eso somos los peores, aunque mejor es decir son pues yo ya no soy. Ya con las palomas, gatos y malos sujetos he lavado de mi cuerpo la estupidez de mi bondad. 

  Es hora de iniciar, es hora de empezar la cacería de brujas y la decapitación de medusas. La gente buena, por buena, merece la horca. Yo felizmente me salvé aquella vez que fui arrojado a la verdad, ahora entiendo que mis veinticinco años de ser nadie (bueno) me han servido de perdida de tiempo. Si toda la vida hubiera sido el canalla con el traje a cuadros que me dejo cuando niño el ángel de la guarda, entonces todo hoy sería fácil. Todo hoy sería mejor y hubiera sufrido lo que sufrí jugando a ser quien no era y a quien no podemos ser.

   Cae el primero... 

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