jueves, 14 de febrero de 2013

Reencuentro III

Dios mio, en ti no creo
no soporto los hoyuelos que dibujas en las mujeres
antes de un día nefasto como el matrimonio,
no aguanto las plegarias que llueven
de gente que clama perdones inmerecidos
y cielos alucinados;
Dios mio, hoy soy menos que un esclavo de tus ojos
o un fiel amigos de tus designios,
Dios mio... no vuelvas noches mis días nefastos.

Dios mio, en ti no creo
pero te he visto
detenido en las lágrimas morenas de mi dulce amiga
aquella que con sus ojos cómplices remueve tristezas y calumnias;
enemigo mio, a pesar de mis enemistades
creo que haberte visto en las manos cruzadas de mi amada.
No culpo al destino, él no nos ha unido
es el corazón
que ve milagros en caminatas, deshielos y fogatas de balcón.

Dios mio, enemigo simple de mil batallas
hoy has por fin aparecido
en el abrazo sincero de un corazón eufórico de latir.

Dios mio, en ti no creo
pero por fin te he visto,
en ti no creo
pero por fin has aparecido,
en ti no creo
pero por fin me has bendecido
con la compañera idonea para este camino sin ti.

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