jueves, 27 de diciembre de 2012

Será que mi niñez habita aún en tu alma
y tus ojos son la parca a la distancia,
escondido entre las sábanas de tu olvido
vuelve el llanto que a escondidas viajaba.

Será que mis silencios no calan
en tu corazón de roca y arena,
mientras la lluvia barre las historias
que de nosotros quedaban en la nostalgia.

No pretendas que te olvide, que el pasado sea quimera
no busques que me pierda
no pidas que sea paso de vela.

Quizás puedas, en alguna de estas vidas,
darme la moral y la luna;
permíteme que sea mi esmero como una ola de mar
que vuelve a ti a golpear en la arena.

Quizás quieras decirme a solas
que las cosas no pasan porque la vida es ajena,
que las circunstancias no siempre pasan
como deben ser en una real historia.

No soy fugitivo ni marinero,
sólo un amigo cercano
que nació en la niñez de tus ojos
y que muere por morir en tus brazos.

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