jueves, 6 de diciembre de 2012

Bienaventurado

Bienaventurados los tibios de corazón que
que pierden algo menos que el cabello en las cruzadas,
bienaventurados los idiotas con suerte
que reciben el amor aún cuando no lo merecen.

Estreptiosamente he caído al banco de nubes de mi soledad
aletargado en los siete sueños diurnos que de ti deja tu estela,
como una malvada puesta en escena informal
que carga enigmas, piedras y centellas al pasar.

Enhorabuena a los fébriles de escritorio
a los incompetentes del palpitación,
que no pierden la batalla loca del hacer
porque no están dispuestos siquiera a participar.

No busquemos respuestas en la arena
si total, es la marea negra de tus entrañas la que de mi no deja huellas,
piérdete en el poco silencio restante
que sin ti, tal vez... sea bienaventurado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario