sábado, 16 de junio de 2012

CAVILACIONES

Convenido el trato de la distancia
el silencio ilustre de los mártires
y la rutinaria vista al mar de los quizás,
vengo esta noche de luna a medias
a recitarte el simple estruendo
de este corazón asolapado.

No se que pienses ni que quieras
de este retoño de tigre
que clama del dulce de una boca hoy ya ajena,
no te conozco ahora... o tal vez solo menos que antes,
pero igual te espero en el París de las revistas para recortar.

Mi amor, hay distancias que ni la imaginación,
con su eterna posibilidad,
puede sortear,
y ahora en medio de este vivir de otra manera
en donde hay mas polillas que mariposas
sólo queda pensar que se puede solo pensar.

Oh... mi almohada diurna,
mi vela para noches sin electricidad,
mi infierno personal,
mi maleta llena de cosas para recordar,
mi principio y mi final
mi eterna musa de cigarrillos y cerillas rotas.

Y tal vez, alguna vez
en algún lugar
en alguna vida
jugaremos al perdonarnos y encontrarnos
en un eterno círculo que compensará
una vida de ausencias y desencuentros.

Tal vez... sólo tal vez.

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