martes, 29 de mayo de 2012

LA NOVIA QUE NO PUDE APRENDER A TENER

Aquella muchacha de blancas perlas
la que juega a ser niña por las mañanas
vuelve camuflada por el día a día
y piensa, mientras se peina
que el cielo de noche es menos negro que de día.

La muchacha de los largos cabellos cobre
que me envuelve en los idas y vueltas de sus labios
la que me parte la espalda en los laberintos de sus ojos
esa que cree que el amor es solo la suma de dos
ha pedido un descanso para tanto soñar.

Si supieran ustedes que mis sueños son su respiración
que mi silencio es un andar
que mi vida es su latir
entenderían el simple hecho de saber y sentir
que sin ella no puedo intentar vivir.

Jugué al escondite
pinte el cuarto del color de sus ojos
perdí el tiempo en versos que no arriban
morí veinticuatro horas al día
y aún así no convencí a su torpe corazón de que ella era para mi.

Y sin más, sin menos y con todo lo que puede quedar
me fui hecho nada y con todo el odio hacia el mundo
que me demostró que el amor, aún siendo visceral
no te deja espacio para ser alguien
si el alguien contrapuesto no quiere serlo contigo.

Una emoción  sin ton ni son
la medianoche llena de estrellas de luces de neón
un par de sueños para presumir
mujeres a montón en sitios a montón
son los sobrantes de una vida sin ella y sin ser.

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