domingo, 11 de marzo de 2012

Imágenes Inexistentes IX

La tierna sonrisa del espejo,
aquella que cuenta la horas para el salir,
ha perdido el tiempo en un entuerto;
con molinos de viento
acaramelados y centrípetos
que encarnan los helechos y las corolas.

La tenue mueca de mi reflejo en el espejo
me dice y confirma
que estoy muerto de a pocos,
con las fauces de la vida a la vuelta de la esquina
y las eternas garras de la realidad
en la consternada cornisa de una vida mejor.

El visitante invasor del lado privado de mi soledad
me entrega el contrato para la firma final
de los tres acuerdos de abandono y rendición,
el exacto extracto de una interpretación
de un ensueño para dos
con resultante vectorial sin eternidad.

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