jueves, 5 de enero de 2012

RASTROS

Siempre puedo decir adiós y empezar de nuevo
en medio de un tango entre tu y yo,
bajo la noche estrellada de un sueño rojo de placer.
Te puedo invitar a la serenata
por la llegada de la luz serena de tus ojos húmedos
y darte un bello collar hecho de luna.

Puedo darte hoy besos que no son de verdad
artilujios rellenos de manos secas y cuellos rotos,
el enésimo discurso de despedida y la útlima carta del destino
la penúltima oportunidad para morir de verdad
sin Dios ni adioses lúgubres para rememorar pasillos de hotel.

Quiero de ti el cincel de realidad
con que horadaste mi corazón
y la bella pintura de tu rostro iluminando un atardecer.
Cuando sepas de mi me estaré ido del mundo de luz
para refugiarme en un sendero de estar con vidas llamadas normal
en medio de un mar sin ti y un desierto de quimeras locas de atar.

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