viernes, 13 de enero de 2012

Metáforas

Soy los restos que dejaste la noche anterior
y la eterna mirada cómplice de una vida en común.
El silencio perfecto para tu ruido
y las ganas eternas de tenerte a solas.
Un día de verano en el balcón
y el pequeño espacio que dejas al marchar.

Tengo dos vidas paralelas que se entrecruzan en tus labios
un sueño acalorado con tus manos
y el fin del esfuerzo de mi soledad.
Tengo la luz de tu sonrisa que atraviesa mis ventanas
el espigado mundo de tus piernas
y la insaciable sed de tus ojos.
Tengo un recuerdo lejano de tus pies
tu cabello a media tarde opacando al sol
y un dedo de marfil para dejarme el camino marcado.

Somos el cielo y la tierra
los cínicos designios de Dios
el puente entre dos realidades
y la sangre silente que corre al nacer.
Somos vidas de distancia que se encuentran
para ver el fin de una historia
larga como el firmamento
y cargada de sueños como una noche en primavera.
Somos tú y yo para perdernos
dos almas que se pierden sin siquiera haberse encontrado
el eterno clavel y la rosa
y un permiso caduco de historias de felicidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario