sábado, 10 de diciembre de 2011

Pequeños detalles de estar sin ti

Si para mirarte tengo que quedarme a ciegas
entonces no volveré a dormir.
Porque el tímido gemido de una sonrisa
hace solos de dolor cuando la tarde no te trae a casa.
Sentirte por las noches es un martirio
de tenerte y no poder tocarte,
como canción para un amor desafinado
y recuerdos de luna a escondidas de un dolor.

Si para tenerte aquí a veces tengo que salir de casa
entonces no quiero volver a ver faroles ni autopistas.
No quiero el nuevo silencio de las gentes y los amigos,
no hay quejas ni espero compasiones nostálgicas.
Es como un momento de soledad en medio de niños
que muerden sus dedos para no llorar,
como una marejada de buenas intenciones
que solo te matan de tanto pensar.

Si para que vuelvas debo perderme
entonces no quiero dejar de lado al espejo.
Dejaré la puerta entreabierta para que salgan los demonios
y para que entren nuevos sueños.
A veces cuando los días te devuelvan
podré decirte adiós y tal vez un hasta luego,
con un pequeño abrazo en la oscuridad
y un agradecimiento lleno de objetos para adornar.

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