jueves, 8 de diciembre de 2011

Llueve de noche sin goteras

Llueve y no hay goteras
no se filtra la tenue sal de tus labios rojos,
perdida de sensación vive tu piel
y rompe el silencio con su voz rogando por un amanecer.

Llueve desde el infierno absurdo del recatismo
cuando tus besos caducos llegan a destiempo
y el viento tenue de tu lengua de fuego
pierde un día por una vida.

Llueve de noche por tus sábanas
y no temes redimir el carnal exceso de tu soledad,
pierdes sitios, ciudades y paisajes
por cuatro paredes, por cuatro defensas.

Llueve desde la gotera inagotable de tu dolor
que reverdece con el paso de la nada y el olor del pasado
humedecen tus lágrimas de entrañas la eterna ausencia
de un viajante sin acuse de recibo y sin permiso de explorar.

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