domingo, 13 de noviembre de 2011

Días de enmienda

Hay días de enmienda al filo de la escalera
el recuerdo viejo de una vida artera
una cama y un diván en plena flor de primavera.

El pasatiempo favorito de la historia
la muralla al pie de la anécdota
el eterno soñar y pensar en un día tras el cristal.

Está el concierto de luces de neón
la patrulla a la vuelta de la esquina
el jugueteo constante de mi pelo en tu sofa.

Hay una silueta con tu nombre en mi ventana
el gatillo de un arma a medio disparar
un halo de realidad en pleno despertar.

Un trozo de mi en tu oficina
el repertorio de lluvia a medio día
una luz y una muleta en plena estela.

El mecanismo irresoluble de la soledad
el pequeño esfuerzo por terminar
la única vez que te dije para crear.

Espero el fin de la carabina
el polvo de estrellas al final de la colina
el día que no haya enmienda que enmendar.

Quiero el silencio crítico de un no extrañar
las fauces acrílicas de la realidad
el exterminio total del velo de lealtad.

Hay días de luto en los pulmones
muertos en cafeteras usadas
velorios de tuertos en cuarto ciegos.

Hay camino aleatorios de romances
verdaderos suplicios de buscar
un cuentario de ilustres pérdidas para enumerar.

Vivo de un día de enmienda a cada brote de crueldad
vivo de puntillas esperando no despertar
vivo de ti en medio de noches sin mi... pensando en un fin.

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