domingo, 25 de septiembre de 2011

Delirios de media tarde

Hoy he tenido ganas de extrañarte, de pensarte y ausentarte
entre las rabietas de los sueños y los amagues de la cordura,
hoy tuve ganas de quererte, hoy fuiste tú.

Pero el silencio es un hoyo en la pared, donde el fisgón olea mis sacramentos,
donde el destino me dice que la ausencia es biblia y que la ley es muerte.
Extrañándote entre las sábanas de mi cielo y las raices de mi infierno
recuerdo que no estás en el solo hecho de recordarte.

Y las palabras silentes de aqui hacia allá, el miedo ensordecedor de saberte virgen;
la luna entre los barrotes de mi cárcel y los escollos de caminos raídos.
Un puente entre tu recuerdo y mi día a día, un buen sitio de velas
para ti nada existe, ni mi alma ni mi historia, solo soy el buen tipo de aquella esquina llamada anécdota.

¿Cuántas muertes deberas vivir para dejarte ir?
¿Cuántas cadenas deberé romper para dejarte ir?
¿Cuál es el precio de perderte sin morir en el intento?
¿Cómo perderte de los ojos de mi alma oscura?

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