domingo, 25 de septiembre de 2011

CONFESIÓN

No puedo pensar en ti, si te veo a diario
entre los cojines de un mueble
o los reverdecidos andenes de un airport;
si la memoria no fallará tanto, te aseguro que te recordaría
pero falla y de la peor forma,
porque te engendra entre personas reales
y te pone en marcos de días actuales,
estas en el hoy, en mi hoy, y ni siquiera se si aun vives.

Lima no me deja recordarte, porque te muestra en cada maldita calle;
sí mi amor, si la memoria no fallara tanto te juro que te recordaría y pensaría en ti.
Pero lima es gris como tus versos y fria como tus ojos, como la rosa de piedra que de ti recibi en aquel invierno de amor.
Y los tiempos vuelan y las situaciones se sucitan, el camino se hace y ya no quedan palabras para pedir los perdones del caso,
si mi amor, no puedo recordarte ni pensar en ti; pero lo he intentando.

Y el muñeco que ahora escribe este acto, el polizonte en tu equipaje
pide tiempo, pide un receso
porque quiere recordar y pensar, quiere extrañar y sentir que ha perdido por fin y dejar ir
pero no puede porque aun no pierde,  porque aun ella esta aquí entre las sábanas
o en cualquiero sitio.

Entonces el tiempo es ella, el parque el ella, la vida es ella, una pasta de dientes es ella, un hueco en medio de la vereda es ella, un pájaro en el amanecer es ella, un insecto al mediodia es ella;
un puente, un fuego, un cincel, un auto, un paraguas, un muerto, un sol, un minuto... todo es ella.
Ahi tienes, porque no puedo recordarte.

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