miércoles, 13 de octubre de 2010

VIII

La vida es un eterno frenesí de cosas extravagantes
Un sello postal del rarismo y de la utopía
La firme convicción de lo paranormal y lo irresoluble;
Una calle ausente, vacía sin siquiera un gris matiz de color,
Es que la adorna los cuentos de hadas casi pornográficos de la sociedad
Entre guirnaldas y rosas cursi de plástico reciclado.

Soy el equipaje de un tren invisible
El lastre de las cosas y las carcajadas de la muerte
Solo el bien transnaturalizado en mal,
Y las olas, cual idea, solo nos recuerdan la fe en la nada,
Fe en el vacío y la universalidad de la nada
Fe en el ir y venir de simples ideas desechables.

Caminante cargado de amor, odio y pasto
Son mis pies regocijo de los gusanos
Día a día vamos muriendo, día a día el destino es infranqueable
Y al final, serenos en la gloria de nuestra estupidez,
Caeremos en las garras de la soberbia del hacer
Siendo nosotros solo parte del hacer de alguien mas grande.

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